Las Cruces
A principios del sexenio de Fox, la cancillería mexicana lanzó, a través de sus consulados, una campaña para que las autoridades locales norteamericanas reconocieran la Matrícula Consular
Invitado
Por Antonio Meza Estrada
Hay un activismo casi natural entre las congregaciones religiosas de los Estados Unidos. Desde sus orígenes, el presbítero ha participado en la búsqueda del bien común, desde las antiguas comunidades de la Nueva Inglaterra como en los modernos suburbios de Los Ángeles. Aspirantes a candidatos acuden a los eventos dominicales a presentarse, solicitar (y recibir) apoyos y establecer compromisos. Todo bajo el amparo de formalidades religiosas que obligan a su cumplimiento.
A principios del sexenio de Fox, la cancillería mexicana lanzó, a través de sus consulados, una campaña para que las autoridades locales norteamericanas reconocieran la Matrícula Consular como una identificación válida para nuestros paisanos sin papeles. A falta de papeles, ellos dispondrían de una identificación emitida por su país de origen, pero emitida por un consulado y con un domicilio dentro de EU.
La matrícula, además, les daba certeza a los bancos para abrirles cuentas y, en algunos estados, incluso para obtener licencia de conducir. En otra ocasión hablaremos de lo valioso de esta medida.
La aceptación de la matrícula, decía el canciller Castañeda, es una operación de filigrana. Gestionar el reconocimiento y la confianza de cabildo por cabildo y de pueblo en pueblo. Y los resultados no siempre eran favorables, cuando en el Cabildo o en el condado había algún redneck o bien algún xenófobo a ultranza.
Y es allí donde entraban las iglesias, a convocatoria de los consulados. Recuerdo el gran apoyo de los obispos de las diócesis de El Paso y sobre todo el de Las Cruces, Nuevo México. El pastor fue personalmente y testificó ante sesión del Cabildo sobre el valor de la contribución de los paisanos en la economía regional y de su gran carácter moral. Estableció que reconocer la Matrícula Consular era un acto mínimo de congruencia hacia ellos, valiosos trabajadores, pero, antes que nada, respetables seres humanos. Un recuerdo para tan valiosa persona y el reconocimiento en nombre de todas las personas que, con su gestión, resultaron beneficiadas.
El autor fue Cónsul de México en El Paso y Detroit entre 2000 y 2006
@YERBANIS33@GMAIL.COM
Knicks, campeones de corazón
Hallan red inmensa de hongos de 110 billones de kilómetros
Sobre el autor
Invitado
Lee también