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Opinión

Preparatoria Popular Tamaulipas de Tampico

*En memoria de Dagoberto Cárdenas Silva y Alfredo Garza Garcia

José Luis B Garza

José Luis B Garza

Al Centro

7 septiembre, 2026 · 5 min de lectura · 136 lecturas

Hay experiencias de nuestra juventud que difícilmente se olvidan e influyen a lo largo de nuestra vida, sobre todo cuando éstas trascienden el ámbito personal y tienen un efecto en la comunidad.

Nos tocó a un grupo de jóvenes de aquel entonces vivir y participar  activamente en un movimiento para lograr la autonomía de la hoy Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).

Ese movimiento, surgido en la ciudad de Tampico, contó no solamente con la participación de estudiantes y maestros de la UAT, sino de diversas instituciones educativas de otros niveles y,  algo muy importante, contó con un multitudinario respaldo popular.

Ocurrió en 1967, durante el sexenio del entonces gobernador Praxedis Balboa, pero, desafortunadamente,  tuvo como saldo lamentable el fallecimiento de dos estudiante de Derecho originarios de Cd. Victoria, Enrique Garcia Guevara y Flavio Rocha Lerma, a quienes se les considera los Mártires de la Autonomía de la UAT.  Ellos tuvieron un fatal accidente cuando se dirigían a integrarse a una caminata estudiantil (Marcha por la autonomía) hacia la capital del Estado.

De aquel movimiento estudiantil, acaudillado por jóvenes muy formados política y culturalmente de varias facultades del sur de la entidad tamaulipeca, surgió la la idea posteriormente por destacadas figuras del liderazgo estudiantil  de crear una escuela preparatoria donde se pudiera dar acceso a jóvenes trabajadores para lo cual, además de obtener su respectiva carta de docencia y contar con sólida formación académica, se logró obtener acceso a un plantel de educación primaria en la colonia Del Golfo, donde impartieron cátedra a jóvenes de modestos recursos o con problemas para asistir a cursos regulares diurnos de enseñanza media superior.

Quien esto escribe fue uno de esos alumnos que, como la mayoría de mis compañeros, trabajábamos durante horarios diurnos o nocturnos, y a quienes se nos dio la oportunidad de inscribirnos.

En mi caso, de haber estado registrado en el bachillerato de medicina en la Matías S. Canales, opté por inscribirme en el Bachillerato de Derecho en la Preparatoria Popular Tamaulipas.

Entre los maestros recordamos al Dr. Juan José Serna Montalvo, junto con practicantes del derecho y la docencia como Alfredo Garza Garcia, Dagoberto Cárdenas, Francisco Pérez Herrera, José Luis Garcia Garcia, Héctor Dominguez Mendoza, Carlos Eduardo López Torres, Marco Antonio Cortina Saint André, Manuel Mañueco, Soto Hillari y Teodoro Medina López, entre los nombres que acuden a mi memoria.

El grupo de Derecho de la primera generación concluyo prácticamente su enseñanza preparatoria y el paso inmediato fue solicitar inscripción en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UAT y presentar, consecuentemente, el examen de admisión requerido.

Precedidos de la fama de ser estudiantes combativos se nos excluyo, de inicio, de los aceptados para ingresar a la UAT.  Desde luego que no aceptamos la decisión, porque además, no se daba una explicación de la determinación ni se exhibía lista de los resultados. Surgió una protesta que empezó a tener eco en las filas estudiantiles ante la notoria consigna para no darnos acceso.

Cuando empezó a crecer la protesta, fue cuestionada por las autoridades de la UAT la dirección de la facultad para que, simplemente, se aceptará a quienes realmente habían pasado el examen.

Fue irrefutable la aceptación de los egresados de la Preparatoria Popular. Las más altas calificaciones las obtuvimos nosotros, encabezando la lista René Guzmán García, José Luis B Garza, Rosa Esther Herrera Sosa,  Armando Tesillos y 15 estudiantes más de nuestra preparatoria que superaron, honrosamente, el resto de de las calificaciones. Era incuestionable la formación adquirida.

Narramos lo anterior honrando a Dagoberto Cárdenas Silva y Alfredo Garza Garza. Cárdenas murió hace una semana y Garza García hace varios meses.

En el caso del primero de ellos, se distinguió por su formación de izquierda participando en la asesoría de sindicatos, siendo consecuente con sus ideales. Fue director de Difusión Cultural de la UAT, como parte del equipo del primer rector electo por el voto de estudiantes y maestros universitarios, Enrique Luengas Piñero. Cuando Luengas tenía que ausentarse en razón de compromisos  relacionados con su investidura, era Dagoberto Cárdenas a quien se designaba encargado del despacho de la Rectoría quien, tras su paso por la UAT como funcionario, sirvió como asesor jurídico del Congreso estatal y alto funcionario de empresas paraestatales del país. Hombre de gran franqueza y decisión, pero siempre con argumentos y razonamientos fundados fue a lo largo de su vida un respetado  consultor y analista para muchos de nosotros.

Por su parte, Alfredo Garza García fue también un fiel ejemplo de la llamada cultura del esfuerzo, trabajando  largas jornadas durante su etapa de estudiante para mantenerse y cursar su carrera. Fue secretario de juzgado, juez, competente litigante y, honrosamente, miembros de la Asamblea Universitaria de la UAT y director de la Preparatoria Popular Tamaulipas.

Queda pendiente un comentario sobre el papel que jugo la Preparatoria Popular, que contaba con autogobierno, en el proceso de la autonomía administrativa de la UAT y la creación de su sistema de cogobierno y paridad de maestros y estudiantes plasmados en su Estatuto Orgánico, en las decisiones de la máxima institución educativa de la entidad tamaulipeca.

Sirvan la presentes líneas para rendir homenaje a estos profesionistas, que fueron siempre durante esa etapa consecuentes con sus principios y convicciones y con los que tuvimos honrosamente la oportunidad de establecer una relación amistosa.

Misión cumplida y superada. Descansen en paz. 

 

josé@bgarza.com

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